Entre la ternura y la invisibilidad: Lo que aparento y lo que cargo

Entre la ternura y la invisibilidad: Lo que aparento y lo que cargo


Ayer mencioné que para ganarme la confianza de Gregorio, conté una anécdota que me había pasado en ese momento. Y eso me hizo reflexionar sobre un tema que tiene que ver con lo que me pasó. En diciembre de 2024, me había ido de vacaciones a Neuquén y a la vuelta en el aeropuerto tuve un intercambio con una empleada que me hizo pensar cómo me ven los demás. Aun así, antes de ese encuentro, yo ya había tenido varias experiencias similares. Cuestión, estábamos haciendo el check-in y ella nos pide el dni. Mientras los estaba revisando, pregunta si había alguien menor de 14 años por algo de reglas y eso. Y me miró a mí. Nadie de mi familia se dio cuenta en el momento pero después se los dije y todos se rieron.


Entonces acá presento el tema de hoy, la edad que aparento tener. Al principio me chupaba un huevo aparentar menos edad, hasta que el número siguió creciendo pero los tratos y las reacciones no. Yo creo que hoy en día, con todos los filtros, el botox, el ácido hialurónico, la distorsión de la infancia, es más probable que cuando veamos a una persona, no le atinamos correctamente a su edad. Esto se llevó a cabo en investigaciones sociales, donde se dieron cuenta que las personas de antes aparentaban ser más grandes de lo que realmente eran y hoy en día es todo lo contrario. Me acuerdo de estar en el colegio, cuando recién empezaba la secundaria y ver que todos los de último año eran gigantes. Todos con barba, altos, las chicas también re altas y más adultas. Después yo llegué a último año y éramos todos unos fetos. Creo que si nos ponían al lado de los de primaria, nadie iba a pensar que había algo raro ahí. 


Este cambio social hace que yo le tenga un poco más de piedad a este tema pero a veces me sigue jodiendo por ciertas cosas. En el caso ese del aeropuerto, es algo que dejás pasar. Osea, me shockeó un poco que la mina me haya bajado 5 años de edad pero el tema quedó ahí. Pero después me pasan otras situaciones que también me hacen preguntarme mucho sobre que se les pasa a las personas por la cabeza cuando me ven. Una gran situación que se sigue repitiendo constantemente cada vez que voy a un restaurante con mi familia es que no me dan un menú. Traen tres menús, se los reparten específicamente a cada uno y a mi me saltean. A ver, ¿qué te cuesta traer UN menú más?. Mucha gente piensa que mi hermana también parece más chica. Osea, entienden que ella es un poco más grande que yo, pero aun así a ambas nos bajan la edad. Generalmente piensan que ella tiene 18. Entonces eso me haría unos años más chica. La gran pregunta es si ellos realmente piensan que yo no puedo leer. No sé si tienen una regla de que todos los menores de 18 años no son dignos de tener un menú propio en sus manos o qué pero que se dejen de joder. Además tardamos mucho más en pedir porque tengo que esperar la indecisión de diez minutos de mi familia para decidir que quieren un agua, así yo puedo agarrar la carta. 


Las vacaciones de invierno pasadas, fuimos a la costa con mi familia y Mati. A la noche fuimos a un restaurante y como es de esperar, no me trajeron menú. Justo ese día no me acuerdo si había algo especial o simplemente le pintó al restaurante regalar un shot de un limoncello a los clientes. El mozo llega y reparte cuatro vasos. A todo esto Carolina y Matias se empezaron a cagar de risa porque ya es tradición que los mozos piensen que nací ayer. Entonces mi mama le dice al muchacho que traiga otro vaso porque yo ya era mayor de edad. El chabon se ríe, me dice que no parecía que era mayor y le dice “perdón maestro” A MI PAPÁ. ¿Qué tenía que ver mi papá?. Me pareció random y hasta un poco machista que le pidiera perdón a mi papá y no a mí que digamos que yo era la involucrada(????. Siento que eso es re de hombre. Tipo pedirle perdón al chabon y ningunear a la mina. Como cuando un pibe se le acerca a una chica con novio, ella le dice que no y él sigue insistiendo. Pero al segundo que aparece el novio, el chabon le pide perdón a él y le empieza a hablar como si la mina automáticamente pasaría a no existir y ser una persona. Además a mi papá qué le importaba lo de este mozo. No es que lo iba a cagar a piñas por pensar que yo tenía otra edad. 


Esto del alcohol también se repitió hace poco pero de otra manera. Fuimos a un bar, shout out a Hormiga Negra, al que solemos ir cada tanto. Yo siempre me pido lo mismo. Unos chicken fingers con una salsa provenzal que está buenísima y un gin tonic de frutos rojos. Hasta esa vez, nadie nunca había cuestionado lo que me pedía. La chica que nos atendió nos tomó el pedido y se fue. A los minutos vuelve y me pregunta si yo era mayor de edad y si tenía el dni para mostrarle. Yo me re ofendí. Ella no sabía que yo soy cliente regular y me estaba cuestionando. Entonces le digo mi edad, ella se ríe y me dice que ella también tenía 19. Igual pobre, no parecía de 19, parecía como de 26. Pero bueno, los dos polos opuestos se encontraron. También a veces me piden el dni por si compro alcohol en un supermercado pero la mayoría de las veces les chupa un huevo si le están vendiendo alcohol a un potencial menor. Medio un peligro pero entiendo su necesidad de vender y punto.


Otra cosa que me pasó el año pasado cuando empecé a viajar en subte es que la gente mayor me empezó a elegir como su guía turística. No sé si me vieron cara de servicio o qué pero una semana como cinco personas me preguntaron direcciones. Además esto me generaba un poquito de ansiedad. Yo no tengo taaanta calle como para que confíes en mi criterio direccional. A ver, tampoco soy tan inservible, algo sé, pero no suelo guiarme por las calles sino por lo visual. O simplemente, si tengo que ir a un lugar en específico, solo me acuerdo de las calles importantes y todo lo que venga en el medio ni le presto atención. Sumale a esto que esta gente me pedía direcciones estando en capital. ¿Qué poronga iba a saber yo la dirección de un lugar que apenas tengo familiarizado?. Sorprendentemente, respondí todas las dudas correctamente y pude ayudar a esta gente. Capaz dudé mucho de mi misma pero igual decí que de pedo me preguntaban cosas que yo sabía. Igual una vez un señor re maleducado me preguntó si sabía en dónde quedaba algo, le dije que no, me suspiró con una cara de orto y se fue. SIN DECIR GRACIAS. Tonto. Ojalá no haya encontrado el lugar. Conectando esto con lo de la edad, también yo me preguntaba por qué justo me elegían a mi para sus dudas. Teniendo en cuenta que me veo menor, por lo tanto es normal pensar que tengo menos calle, no sé por qué se acercaban a mi teniendo a mucha gente que volvía del trabajo o iba al trabajo alrededor de ellos. También, se me acercaban a mí aunque yo estaba visiblemente con los auriculares puestos. Puede ser que hayan pensado que yo me veía más amigable pero también mi familia siempre me jode por mi característica cara de culo que tengo en la calle. Así que será un misterio este asunto. 


Al mismo tiempo, de pura casualidad, esa semana que literalmente trabajé en servicio social, la gente me preguntaba exactamente lo mismo. ¿Esta línea es la D?. Después, ¿va a la facultad de medicina?. Y por último, ¿cuántas paradas son hasta la facultad?. Yo literalmente después de dos personas seguidas preguntándome lo mismo, tuve que fijarme en el puto vagon exactamente cuantas paradas eran asi ya tenía la respuesta lista. También me pregunto por qué la facultad de medicina es un destino muy concurrido. Además el orto que tengo es tremendo. La primera vez que me lo preguntaron, yo no estaba muy segura pero tiré que maso menos eran cuatro paradas. ¿Adivinen cuántas paradas eran?. Cuatro perrita. Ahora entiendo por qué fui la elegida.


Volviendo a mi tema, parecer más chica tiene tanto sus ventajas como sus contras. Claramente la más obvia siendo que de grande voy a seguir pareciendo más joven. Y al mismo tiempo, si me reproduzco, mis genes van a seguir y mis hijos me van a agradecer. Pero una desventaja muy grande es que la gente no te suele tomar muy en serio. Como te ven desde los ojos de la ternura, no piensan que tenes una personalidad fuerte o una opinión que pueda llegar a importar. Al parecer más inocente, confunden eso con inmadurez. Entonces termina inferiorizándote y restando importancia a tu aporte. 


En mi familia ya saben que soy la más chica. A pesar de que con mi hermana solo nos llevamos dos años, osea nada, a ella la toman como una adulta y a mi mmm no tanto. A veces todos suelen opinar mucho de lo que hago, de cómo me visto, de a los lugares que voy, etc. Osea, cada vez que respiro, tengo una opinión gratis. Con mi hermana no pasa eso. La verdad es que ya hace muchos años la soltaron y la dejaron ser más libre. Pero cuando se trata de mi, siempre hay una conversación antes para procesar lo que está pasando. Siento que es típica de hermanos y familiares que el hermano más chico se lleve más la atención de los papas. Se supone que sos “el consentido”. Para algunas cosas creo que sí, mis papás tienen menos problema para consentirme y darme el gusto. Pero realmente mi hermana también es media especial y no le gusta pedir cosas entonces eso ya es tema de ella. En el viaje que hicimos hace poco a Brasil, nosotros teníamos ese impulso de querer salir a comer casi siempre afuera a pesar de que nos estábamos quedando en un departamento. Queríamos comprar cosas por acá, por allá. Siempre decíamos que íbamos a comer lo que comprábamos en el supermercado y aunque eso pasó, también alguna que otra cosa de la playa terminaba ganándonos. Ella estuvo re hinchapelotas con el tema de la plata. Pero cuando digo re, digo RE. Como si ella fuese a pagar. Para más contexto, nunca tuvimos problemas económicos fuertes. Mis papás me han contado que cuando yo nací, no estaban en el mejor momento pero tampoco era algo grave. Y después de eso todo fue mucho mejor. En estos meses, mi papá tomó un trabajo extra que le iban a pagar bastante bien entonces aprovechamos y nos dimos el gusto que merecíamos. Pero la mala onda de Carolina se llevó el premio a lo más insoportable del viaje. Ella tampoco trabaja, entonces ni sé qué se hace la administradora de recursos. Y como dije, tampoco es técnicamente su plata. Aparte mi papá era el que más incitaba a comprar cosas, entonces mejor escuchemos al señor y un heladito más no nos va a hacer mal. 


Por un lado, yo entendía su postura. No gastar de más en cosas innecesarias. Pero querida, estás de vacaciones, aflojá y disfruta. Tampoco que por todo lo que compramos quedamos pelados de plata. Entonces ella se quedó con ese trauma de ser la responsable y yo me quedé con la atención constante de la familia. Lo malo de ser el hijo menor es que tampoco te toman muy en serio. Al menos a mi me pasa. Es como que a mi familia le cuesta entender que yo ya soy bastante capaz de tomar decisiones por mi cuenta. Un gran ejemplo, el cual muchos psicólogos hablan de este tema, es cuando tus papás deciden cuándo tratarte como nene y cuándo tratarte como adulto según lo que les conviene. Cuando yo era más chica, a veces mi mamá solía darme cosas para hacer pero no me explicaba exactamente cómo hacerlas. Ya sea lavar la ropa, cocinar, o algo más random del momento. Cosas que claramente nunca había hecho y ella sabía que yo no las sabía hacer. Pero a pesar de eso, le daba paja explicarlas. Entonces yo iba, lo hacía mal y ella se enojaba. Después crecí medio traumada y aprendí como mecanismo de defensa a saber hacer las cosas yo sola y no pedir ayuda. Creo que es algo que le pasa a muchos. Esto de que les cuesta pedir ayuda para hacer algo. Cuestión, todo lo que empecé a hacer, lo aprendí sola y busqué mis propios métodos. Ahora de grande, cuando hago algo, mi mamá siempre está al tanto de cómo lo hago y siempre se enoja porque “no lo hago bien”. Medio irónico. 


Por ejemplo, algo que me gusta mucho hacer es cocinar. Cada tanto me gusta encontrar una receta o inventar algo y cocinarle a mi familia. A veces ni tiene que ser algo tan producido, puede ser directamente un día que vuelvo tarde de la facultad y me tengo que cocinar algo. No hay vez que yo ponga un pie en la cocina que mi mamá no aparezca para chequear a ver qué estoy haciendo. Siempre que estoy cocinando algo en la hornalla, yo me voy unos segundos, vuelvo a la cocina y veo que movió la perilla para regular el fuego. Siempre me dice “no se hace así, ¿que, yo nunca te enseñe a cocinar?”. Mmmm no. 


Mi papá, por otro lado, siempre está más atento a mi vida que a la suya. Siempre quejándome de los planes que tengo, o que no tengo, y en general de cómo yo vivo mi vida. Una vez fuimos a un médico porque yo me fui a ver la espalda a ver si andaba con escoliosis. Esto fue porque mi papá hinchó las pelotas para que me vaya a ver ya que nunca falta el discurso del celular y la pantalla y la computadora y la postura, etc. Cosas de gente grande. Cuestión, fuimos con mi mamá, mágicamente también vino mi papá, algo que nunca pasa, y el señor me empieza a explicar qué onda. Me dijo que si tenía una mini escoliosis y que me recomendaba algún tipo de deporte o actividad física. Pero me dijo que no me preocupara porque era super normal y es algo GENÉTICO. Obviamente mis papás se quisieron lavar las manos y decían que no, que ellos no tenían nada, que capaz la tía tenía algo. Y obviamente el más negado, mi papá. El señor al toque le dijo que él tenía un hombro más bajo que el otro, como yo, y le cerró el orto a mi papá en dos segundos. Su momento más humilde. A raíz de eso, yo empecé a hacer yoga porque no me gustaba tanto pilates, que estaba entre las opciones. Creo que una vez conté en un texto una frase de mi profesora Marissa. Eso lo dijo en tipo septiembre del año pasado y yo lo sigo repitiendo en mi cabeza para motivarme. Cuestión, hice lo que tenía que hacer. Pero para mi papá nunca es suficiente, y porque yo no estaba haciendo EXACTAMENTE lo que él quería que yo hiciera, me siguió hinchando las pelotas con el tema. 


Nada de esto le pasa a mi hermana. A ella ya la dejaron de monitorear hace un montón. Incluso mientras ella seguía en el colegio ya la habían dejado en paz. Pero a mi no me sueltan. También, al estar más pendientes de mi, invaden más mi privacidad. Cosas que no deberían importarles tanto, las tienen de punto en su cabeza. Cosas tan simples como las de la facultad, no me paran de preguntar. Todos los cuatrimestres mi mamá nos hace anotar en el calendario de la cocina nuestros horarios de la facultad de cada una para no olvidarse. Digamos que eso termina sirviendo para nada porque todos los putos días me termina preguntando si al día siguiente voy o no a la facultad cuando hace dos meses tengo la misma rutina. A mi hermana, nada. Como dije, su novio Mati vive más lejos y tienen ese sistema de quedarse el fin de semana en la casa del otro. Al mismo tiempo, a Caro le conviene quedarse más días en la semana en la casa de él para no levantarse tan temprano para ir a la facultad. La casa de Mati le queda mucho más cerca entonces ella suele estar medio desaparecida y no estar mucho en mi casa durante el cuatrimestre. Esto hace que mis papás pongan el doble de atención en mí. Si antes era peor, desde que empezó a pasar esto se volvió mucho peor. A veces me da bronca que ella la tenga tan fácil. Que se pueda escapar a la casa del novio mientras que yo me tengo que quedar en mi casa aguantando a mis papás. De mi familia hay mucho lore. Creo que mis traumas familiares se merecen un libro entero.


Pero el último trauma familiar del que voy a hablar, se relaciona también con tanto el tema de hoy como el del contacto físico. Aviso, no se asusten, nada grave pasó. Pero lo que sí pasó fue que desde chica ellos me ven como un peluche. Alguien que podés agarrar y apretujar y no le va a pasar nada. De chica recibía mucho contacto físico que no me gustaba. Todo lo que voy a contar parecería algo normal pero para que me entiendan, todo este contacto y cariño venía desde un lado más agresivo, sin tener en cuenta si me gustaba o si me estaban lastimando. Cuando eramos mas niñas mi hermana solía apretarme los cachetes demasiado hasta que me doliera todo la cara por eso. Muchas veces yo exploté y me enojé, pero al ser la menor y la que “da ternura”, no le importó mi límite. Lo mismo con la gente y los abrazos. Esto también se expande por fuera de mi familia porque incluso amigas han llegado a tener esta agresividad cariñosa que tanto me agobia. Antes mencioné la intensidad física de Ari con su abrazos y el querer estar encima mio. Eso mismo pasaba con mucha más gente. Me abrazaban hasta el punto de que me apretaban todos los pulmones y no podía respirar. O me agarraban de los brazos re fuerte y no me dejaban moverme. Re traumada quedé. Hoy en día, aunque mi familia cada tanto se manda alguna, este tipo de contacto físico ya no sucede. Pero eso no quiere decir que no dejó sus consecuencias. Yo no sé cómo explicarle a alguien que nunca pasó por experiencias similares mi incomodidad. Experiencias en donde la gente no entendía tus límites y constantemente los sobrepasaba. Aparte, como digo, no era solo algo que me podía llegar a molestar sino también lastimar. 


Pero bueno, de tanto trauma que escupí en este texto ya ni sé cómo cerrarlo de una manera más alegre. Hoy me puse más profunda y seria. Imaginate estar hablando de algo así de serio con alguien y porque se cruzó un perro salchicha, esa persona se distrae y te corta todo el mambo. Me pregunto quién haría algo así…

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